viernes, 20 de noviembre de 2015

Hijos de FIERRO

El entrañable amigo Pablo Solo Diaz, docente, payador, pintor y actor, sostiene en el final de su "Martín Fierro el payador perseguido" que, como en el último canto de "La vuelta..." se describe a Fierro, sus dos hijos y el hijo de Cruz dirigiéndose a los cuatro vientos, previo haber pactado cambiar de nombre, se puede inferir que todo argentino de cualquier apellido tiene en sus venas algo de Martín Fierro...
Mi amigo Pablo acusa su buena leche al idealizar una totalidad (el pueblo argentino) como descendiente de Fierro.., Aunque resulta difícil sustraerse al influjo de la hermosa metáfora, habría que corregir ampliando esta descendencia hacia la obra, o sea hacia el resto de los personajes y no limitarla al héroe gaucho.
Parece una obviedad pero en estos tiempos es bueno pensarlo así.... ¿Cuantos descendientes del viejo Vizcacha, se perciben hoy por la calle? ¿Cuantos acólitos de sus consejos? y para llevar la analogía hasta donde importa más... ¡Cuántos descendientes del Juez de Paz!!!
Bonadío, ese mercenario y los otros ejemplares de las distintas cámaras, fallando a favor de sus intereses y en perjuicio del pobrerío...
El sorete de Borges ha señalado una otra analogía entre nuestra "cultura" social y el hecho de tener como libro principal de nuestra literatura al Martín Fierro... Un "desertor", un "matrero" que anda fuera de la ley...
Curioso que el sorete se jactara -antes de lo que leído que de lo que ha escrito- cuando lee en forma tan recortada... El gaucho entonces y el pobre ahora -su descendiente- queda al margen de la ley porque los esplendidos que la pergeñan, también la trampean, la violan y nos mandan a todos los desprotegidos a vivir al margen cuando no directamente afuera.
Esta es la trampa "intitucionalista" de los "dotores" de antaño y de ahorita mismo... y lo que produce el "hongo antipolítico" en vastas capas de nuestra sociedad...
Una cosa es segura, como descendientes del Martín Fierro: habrá que seguir fajándose

lunes, 9 de noviembre de 2015

P.P.T. (pesimismo para todos o casi todos)

Viendo el programa de Lanata, no queda otra que admitir los límites del proyecto nacional y popular... 
La inversión o el trasvestismo del sentido ejercitado para y con la complicidad de personas/gente no interpelable: la tribuna
La misma que se esfuerza en celebrar un humor mísero, y se gana rápidamente, si lo consigue, un primer plano. 
Anuncia - el conductor showman- la pareja justiciera desde su trinchera enunciativa: Hechos vs. Opinión, pero a más de formular acusaciones sin pruebas sobre "los hechos" inmediatamente se lanza con entusiasmo a una catarata de opiniones... Acusa al gobierno invariablemente de sembrar la campaña del miedo para que gane Scioli y de no querer que gane Scioli; "carga" al movimiento (descansa dicen ahora): "el peronismo está asustado, sienten que pierden..."; agrega que cuando el resultado de los comicios no "los favorece", ya la "voluntad popular" no es tan "popular" ni tan "voluntad" (los no interpelables asienten, sin recordar las múltiples denuncias de fraude que cunden desde su espacio-miasma ideológico cuando pierden y, por supuesto, no lo contrastan con la ninguna denuncia de parte del FPV en las últimas elecciones); y al anunciar sus notas, que son reportajes a los dos candidatos, asume el tono –ahí sí- interpelativo, mismo que se esfuma en cuanto está junto a los entrevistados… donde hace gala de su trasvestismo intelectual (con perdón de ambos términos), adoptando una simpatía impostada y por tanto miserable.
Víctor Hugo Morales, siempre “atendido” por el Periodismo Para Todos, ha sostenido más de una vez que la Ley de Medios era la madre de todas las batallas, y coincido… Es una batalla decisiva desde lo comunicacional, si se trata de pensar en Información Para Todos y de construir autonomía individual y colectiva… y la perdimos… o está en veremos su definición, que es casi lo mismo, y esa es una barrera, una de las limitaciones del proyecto…
Otra mirada sobre el mismo borde, es la que debemos realizar con respecto a la clase media y el ciclo mediante el cual, mejorando su condición se goriliza, porque es absolutamente insuficiente quedarse en el diagnóstico o peor, en la acusación…
Digo que es el mismo borde, porque me parece que proviene de la no interpelación de un sector social, al que le basta con deslizarse por los acontecimientos rescatando siempre lo mejor para sí, pero sin participar de la construcción, alentando o criticando con una lógica de tribuna.
Desde el miasma ideológico de la derecha se acusa al kirchnerismo de “confrontativo”, en cambio para unos cuantos de nosotros es una de sus grandes virtudes. La dificultad estriba quizá en limitar la confrontación al sector del poder (es obvio que este análisis demanda otra profundidad y otro tiempo) y no generar territorios de interpelación para el sector social que los medios de comunicación concentrados y las corporaciones tienen de rehén, a la sazón: la dichosa clase media o gran parte de ella.
Como sea, y más allá de los resultados comiciales, esta limitación (y otras tantas) deberá evaluarse y sopesarse a la luz del acatamiento de la voluntad popular, con la ventura o desgracia que esto conlleve. Pero con la responsabilidad histórica que le cabe al movimiento peronista…

viernes, 30 de octubre de 2015

LE metemos MIEDO a los que meten ODIO




A los que estamos a favor del proyecto y, que de una u otra manera, integramos o adherimos al FPV, se nos acusa por derecha y por izquierda de "meter miedo" con los cambios que proponen estos muchachos de Cambiemos.
Aclaremos esto, nosotros, los arriba mencionados, somos los que tenemos miedo, miedo al "desmoronamiento" de lo que tanto esfuerzo, sudor y lágrimas costó construir (sin olvidar la sangre derramada, porque los muertos siempre los pone el pueblo, como en la caída del 2001).

No le queremos "meter" nada a nadie, transmitimos lo que sentimos...

En opuesto y paralelo, la otra opción del 22/11 se esfuerza por transmitir lo que "conviene", que obviamente no es lo que siente... Porque se apoya en otros sentires que fueron sembrados con tanta paciencia como indignidad... La mentira, primero como herramienta, luego como método y finalmente como sistema... Metieron odio tan sostenidamente que ahora cualquiera de todas las conquistas en derechos ciudadanos y en beneficios para los asalariados, amas de casa, estudiantes etc. no resulta, como debiera, un argumento incontrastable... Se relativiza por un estilo personal (un peinado, una forma de hablar, una cartera) el modelo de país alcanzado con las políticas que se pusieron en juego a favor de todo el conjunto, por el proyecto conducido por dicho estilo.

No hay grandeza en la queja, si no esta precedida de una reflexión y seguida de acciones concretas, eso es lo medular del discurso de ayer de CFK.

Otro paralelo opuesto. Para nosotros no hubo fraude, lo que hay es, de nuevo, el cíclico sobreexitar/se de un estilo colectivo: la queja masiva proporcionada por el contraste de y con los (auto) "merecimientos" personales (conseguidos a partir del mejoramiento de las condiciones reales)...
Quépale el sayo también a los "internos" que en su afán de criticar constructivamente o aportar críticamente no entienden la dinámica de los momentos/ciclos en el ejercicio del poder.

Acato con humildad la múltiple recomendación de hacer autocrítica, aunque me produzca cierto escozor el reclamo generalizado siempre hacia un otro, hacia los demás de ejercitar esta saludable práctica.
Y hablando de salud...
"Los dados por muertos pueden gozar de buena salud".

Volveremos a votar a Daniel Osvaldo Scioli, porque es el CANDIDATO DE LA PROPUESTA POLÍTICA que tiene la responsabilidad histórica de no permitir que se vuelva a "entregar" la PATRIA.

lunes, 20 de abril de 2015

La melga... Y LA ESTRELLA

Esta debe ser la más cálida caricia que ha recibido el libro y por ende el autor. Se agradece la cadena de confianzas expresada en el amoroso gesto de nuestra Presidenta.

Gracias al compañero Luciano Ciotti que hizo de correo del pueblo, y a toda la compañerada del Peronismo Militante.

Un afectuoso abrazo a mi prologomenista Juan Cruz Cabral, a la diseñadora Sol Moyano, al ilustrador Juan Manuel Nuñez Lencinas y todo el Frente de Arte Militante.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Aportes del Frente de Arte Militante a la LEY FEDERAL DE LAS CULTURAS

(Lo publico porque me hace buena prensa)

Estimados compañeros del Frente de Artistas y Trabajadores de la Cultura:

El Frente de Arte Militante, de la organización nacional Peronismo Militante, desea por este medio celebrar una vez más la iniciativa de este proyecto y felicitarlos por el compromiso de trabajo asumido para su próxima y efectiva concreción.
Después de haber participado de al menos dos instancias de debate grupal (en Córdoba y en la Ciudad de Buenos Aires), y aceptando el convite a remitir sugerencias nos permitimos los siguientes aportes y comentarios, que esperamos sean de interés y ayuden a conseguir un instrumento jurídico de valía y real alcance estratégico.
Entendemos que una ley marco en lo cultural es de alguna manera un desafío para establecer un recorte o ámbito de complejidad diversa sobre otro, u otros, de mayores diversidad y complejidad, a la vez transversales a los distintos ordenamientos de nuestra sociedad. No obstante, es obvia su necesidad y también es, obviamente, el mejor momento para afrontarlo. Prueba de ello son los avances conseguidos en materia de derecho a la información, y la reducción de la brecha tecnológica en la población que implican leyes como la de Servicios de Comunicación Audiovisual y la de Telecomunicaciones: “Argentina Digital”; o la puesta en práctica, a través del Ministerio de Educación, de canales (TV e Internet) de circulación de contenidos elaborados en forma local-regional-nacional; o la creación de una Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, y la del Instituto Nacional de Folklore, por citar algunos hitos de los tantos generados en esta dirección, desde 2003 a esta fecha.
Claro que esta enumeración no es azarosa, nos parece que estos derechos –nacidos a partir de sendas necesidades– concurren en otro que no puede faltar en el proyecto de ley en cuestión, y este es el del Derecho al Acervo Cultural. Creemos firmemente que todo argentino –nativo o por opción– debe tener garantizado su derecho a conocer el legado cultural que se originó a partir de los mestizajes que dieron origen a nuestra patria. Más allá de los “términos portadores” considerar las “relaciones establecidas” como superadoras de dichos términos, y su producido como nuestro invalorable capital simbólico.
A tal fin, creemos que la ley que resulte del proyecto debiera instruir sobre la necesidad de asimilar el capital simbólico mencionado desde la edad y el ámbito escolares. Confiamos en que muchos otros “aportantes” participarán de la idea de una articulación conjunta con el Ministerio de Educación si, como se pretende, la Ley Federal de la Culturas, debe alcanzar el carácter de instrumento emancipador de los pueblos.
Dicha capitalización, amén de “desacomplejizar” culturalmente vastos sectores de nuestra sociedad, tenidos en menos por la matriz europea y europeizante aún en boga en nuestra instrucción y formación académica, será un recurso estratégico a la hora de crear un mercado de consumo interno de bienes culturales. Pues la pertenencia bien asumida genera el necesario orgullo identitario, que se afirma al ser compartido con el resto del cuerpo social, en pie de igualdad.
Sobre el tópico particular de la industria cultural, y su influencia en la composición de identidades, nos permitimos mencionar y recomendar –si cabe– la lectura de un libro creado totalmente por compañeros de nuestra organización: “La melga y la estrella – Apuntes sobre la dependencia simbólica”, escrito por el compañero Hugo Fernández Panconi.
Aquí, sucintamente, queremos dejar dicho que todo lo que deviene “bien” (es decir que adquiere un valor en dinero) más allá de diversas y posibles mutilaciones y falsificaciones, obtiene diversas potencialidades que se magnifican gracias al medio y los modos en que circula. Para esto es fundamental entender (y hacer entender) que hay sendas batallas que dar precisamente en el mercado de bienes culturales, so pena de seguir sometidos a ese nivel por “bienes” de industrias no-nacionales, y por consecuencia de que los sectores de la “producción sensible” sigan reclamando del Estado un “mercado paralelo” (con otro nombre seguramente), para que “alguien” pague (los platos por romper) por “sus desarrollos no satisfactorios”.
Esto es: será menester que el Estado Nacional articule contenidos (Ministerio de Cultura), recursos humanos (Ministerio de Educación –Ciencia y tecnología), y recursos tecnológicos (Ministerio de Industria), para conseguir una mejor y más fuerte industria editorial, cinematográfica o audiovisual, discográfica o musical, etcétera, en vez de atender reclamos de artistas independientes y aislados, precisamente de un entorno industrial que facilitaría su desarrollo y generaría el recurso correspondiente.
Se puede considerar esta propuesta como un aporte complementario al primero sobre el derecho al acervo, con el que conjuntamente funcionarían como “pinzas”, para cubrir y contener lo más integralmente que sea posible los diversos estratos de la población, tratando de subsanar las injustas situaciones “acomplejantes” ya mencionadas, como los fenómenos de “desargentinización” alentados, sobre todo, en la ciudades por los grandes medios de comunicación.
Finalmente, y como ejemplo para ilustrar, podemos decir que un escolar que aprende a bailar “el gato”, “la firmeza” o “el palito” adquiere gestos expresivos, componentes de una identidad particular (que no se encuentra en otra parte del globo), susceptibles de simbolizarlo en su vida adulta y por ende, algo en su espíritu resonará sensiblemente con las propuestas artísticas que continúen generando esos productos y prácticas. Será bien, un diletante (danzarín o danzarina) en los patios de la patria, o un “consumidor” de festivales y diversos espectáculos, o, lo que es más posible, ambas cosas a la vez. Ojalá podamos en un futuro no muy lejano enorgullecernos de compartir colectivamente este tipo de manifestación de modo “natural” por lo frecuente, y no como algo casi exótico, que sólo pueden reproducir unos pocos…
Estimamos que de lo expresado hasta acá, se infiere claramente: nuestra postura a favor de la cultura popular, entendida como lo que el pueblo produce y crea, no sólo por lo que consume; nuestra firme convicción en la necesidad estratégica de la perspectiva nacional a favor de una soberanía cultural efectiva; nuestra oposición a todo intento de homogenización simbólica y cultural; y nuestro inquebrantable espíritu de lucha contra cualquier tipo de dependencia.

Muchas Gracias

FRENTE DE ARTE MILITANTE - PERONISMO MILITANTE.
BUENOS AIRES. DICIEMBRE, 2014

lunes, 22 de diciembre de 2014

Antígona y LOS OTROS


Hace mucho tiempo que quería publicar esta nota del amigo y compañero Sergio Lobo. Pal' que no lo sepa el Sergio es autor y director teatral, actor, cantautor y un puñao otras hazañas...


LOS OTROS

"Nos juzgamos con los elementos que los otros ya tienen acerca de nosotros y que nos han cedido para que nos juzguemos. Lo que yo digo sobre mí siempre contiene el juicio de otro. Lo que yo siento en mí está viciado del juicio de los demás. Lo cual quiere decir que si establezco mal las relaciones me coloco en total dependencia con respecto a los demás"
Estas palabras de J.P Sartre en su "Teatro de situaciones" a propósito de su obra "A puerta cerrada" podrían, en algún sentido, dar marco a esta anécdota que quiero compartir con ustedes.
Sartre se defendía con estas palabras de cierta crítica que le  había señalado el carácter misántropo de la frase "el infierno son los otros" que enuncia un personaje en un momento dado. Y se defendía porque, para él, el sentido de ese texto era muy distinto. Es decir: el otro no es el infierno en tanto "otro" sino en tanto "falso" espejo. En tanto reflejo contaminante.
El problema no reside en el otro sino en el juicio de los demás... "y existe una cantidad de gente en el mundo que están en un infierno porque dependen excesivamente del juicio de los demás. (...) Enjaulados en una serie de hábitos, de costumbres, que tienen a cuestas los juicios de los cuales son víctimas pero que ellos tampoco intentan cambiar. Y entonces esas gentes son como muertos. En el sentido de que no pueden romper la estructura de sus pensamientos, preocupaciones y costumbres y a menudo siguen siendo para siempre víctimas de los pensamientos que les han puesto a cuestas"
Ahora bien, cuando ese "otro" que me configura y me determina no es fácilmente individualizable, cuando se trata más bien de un entramado socio-cultural que asume formas, voces y  lenguajes tan disímiles como intangibles, la posibilidad de detectarlo es menos frecuente. 
Desde el locutor que me alienta a "seguir siendo libre" por tomar tal o cual gaseosa hasta el simple vecino que culpa de las actuales desgracias económicas a los "negros que trajo Perón en tren desde las provincias", desde la última versión cinematográfica de  Batman, hasta la entrega de los premios ACE hay un poderoso OTRO que, a modo de panóptico de Foucault, vigila y castiga, y en algún sentido oficia de guardián del orden simbólico.
Es que este "otro" opera de un modo tan sutil e imperceptible que a veces resulta imposible diferenciarlo, o reconocer que finalmente el "otro" es ejercido por mí en distintos grados de auto-censura o auto-desplazamiento con la consecuente práctica de la propia descalificación y la vergüenza cultural más paralizante.
Voy a relatarles, entonces, un episodio reciente, que, creo, es un buen ejemplo de los mecanismos que hemos referido.
En un seminario sobre Semiótica General (del que prefiero no dar mayores especificaciones) se sugirieron como material de análisis semiológico las distintas versiones o adaptaciones de la Antígona de Sófocles.
Dada la omisión de la Antígona Vélez de Leopoldo Marechal, pregunté si se la podía incluir (toda vez que a mi juicio se la debía incluir) en este listado y obtuve para mi asombro (¿asombro?) ésta tajante respuesta de la cátedra: "Esa me gusta menos. (Sonrisa irónica) No te la recomiendo".
El mismo (y un poquitín indignado por qué no confesarlo...) asombro  me llevó a permanecer en silencio unos minutos mientras verificaba como esta descalificación infundada enunciada desde el lugar en que se enunciaba, descendía mansa pero categórica sobre el resto de mis compañeros que, a todas luces,  por diferencia generacional o por simple "de-formación" era el primer contacto que tenían con la versión de Marechal y al mismo tiempo la primera referencia que recibían sobre ella.
Esperé una nueva oportunidad y con toda la serenidad que me fue posible (no quería dar ventajas: la lectura negativa de la pasión suele ser la mejor estrategia de los "otros"), arremetí: ¿Podrías profundizar un poquito tu comentario sobre Antígona Vélez, en el sentido de no recomendarla como objeto de análisis?
Respuesta de la cátedra (aunque usted no lo crea): "No se...tendría que leerla nuevamente. La leí hace muchísimos años, creo que en la secundaria y me pareció un plomo".
Obsérvese el rigor científico de la respuesta. Insisto de todos modos muy a pesar de los evidentes signos de incomodidad que comenzaban a instalarse en varios  de mis compañeros: "Disculpame, pero ¿no crees que la reformulación de los estatutos de personaje que se opera en Antígona Vélez en un sentido de soporte en función de una idea superadora de nación  es de una audacia tal que independientemente de tu adhesión o no merecería tenerse en cuenta tanto o más que el resto de las versiones?"
Respuesta de la cátedra: "Puede ser. No sé, te repito, tendría que volver a leerla".
Desde un rincón, una voz, de las que nunca faltan interviene en forma conciliatoria: "Bueno, compañero (socarrona referencia al peronismo de Marechal) no se me ponga así".
Milagrosamente, conservo la calma, sonrío simpático y lanzo la estocada final: "No, no, no es eso. Nadie ignora la adhesión al peronismo de Marechal y él nunca pretendió soslayarla más allá de los inconvenientes que le trajera, sino todo lo contrario. Lo que intento decir es que me parece, humildemente, que una versión en dónde Antígona en su último monólogo reconoce o por lo menos sugiere que Creonte tiene razón, merece ser valorada aunque más no sea por su audacia intelectual".
Respuesta: "Está bien. Es probable. Bueno consultalo con "X" (titular de la cátedra) si ella está de acuerdo yo no tengo inconveniente".
Conclusión: La Antígona Vélez fue agregada a la lista de posibles Antígonas a ser analizadas. Pero este no es el punto. La anécdota, si algún valor tiene, es el de cristalizar esta idea de "complicidad" inocente que ha sido referida entre otros por Bourdieu y  que de algún modo, subyace a lo largo de todo este episodio. Es decir, esta sutil descalificación, acaso producto de cierta ingenuidad, pero descalificación al fin, no proviene, creemos, de una instancia "militante" sino de aquello mucho más estructural y paradójicamente imperceptible que se da en tantos espacios del campo intelectual y que tiene poderosos efectos reproductivos.

Podría haber ocurrido que efectivamente a este profesor referido la Antígona de Marechal le hubiera parecido "un plomo" y sería tan legítimo como el placer de quienes la disfrutamos. Pero en ese caso tendría argumentos un tanto más serios que el "no sé, la leí hace mucho" y uno no sospecharía  que se trata más de un "reflejo condicionado" que de una clara posición crítica. En ese caso también, se hubiera generado un debate, que lejos de dar por supuesto el carácter inferior de la versión de Marechal, habría promovido la curiosidad, el interés y la posible investigación por parte del alumnado  de por ejemplo la especificidad en la ubicación espacio/temporal de los acontecimientos (otra audacia de Marechal que merece notarse).  Y sin embargo, lo que se comprueba en este episodio, bastante más común en los "templos académicos" de lo que uno pudiera imaginarse, es que a partir de un simple listado de posibles Antígonas se ejerce una sutil persuasión, sutil y por tanto implacable, porque como proponía  Bourdieu: "de todas las formas de persuasión clandestina la más implacable es la que se ejerce simplemente por el orden de las cosas" 

Sergio Lobo, 
Buenos Aires, Agosto 2007

sábado, 29 de noviembre de 2014

La melga y la estrella, APUNTES SOBRE LA DEPENDENCIA SIMBÓLICA



Debe trazar bien su melga 
Quien se tenga por cantor, 
Porque sólo el impostor 
Se acomoda en toda huella. 
Que elija una sola estrella 
Quien quiera ser sembrador.

Atahualpa Yupanqui,
“Coplas del payador perseguido”


Los escritos aquí reunidos han logrado forma de libro gracias a la porfiada tozudez del Gallego Fernández y a los compañeros del Frente de Arte del Peronismo Militante. Son resultado de un recorrido personal que registra vivencias y reflexiones cuya mayor pretensión o finalidad es la de despertar o avivar, según sea el caso, la discusión sobre los efectos de la penetración cultural en nuestra cotidianeidad.
También –ya que estamos, y va de suyo– bregar a favor del nacionalismo cultural, sumándome a los que, aun en desventaja, hicieron y hacen todo lo posible para rescatarlo del ridículo al que lo condenaron las instancias formadoras y legitimadoras de opinión del establishment; para que la mezcla hispano-originaria-africano-gringa que funda nuestra identidad cultural siga aportando al mundo sus particularidades y sobreviva al impulso homogeneizante del imperialismo económico y cultural.
He abordado desde lo vivencial tópicos como: trabajo, instrucción escolar, mercado cultural, identidad y pertenencia, para reflexionar e intentar producir pensamiento, en la inteligencia de que es la experiencia de vivir lo que nutre a la expresión popular, antes que cualquier saber técnico o específico, y es, por tanto, el lugar natural donde sus cultores crean lazos de filiación e identificación simbólica con el pueblo.
Muchos compañeros de ruta que han realizado aportes claves para el lento y profundo aprendizaje que uno intenta desarrollar aparecen en estos relatos. A todos ellos, y a los que aún permanecen en el tintero, mi profunda y sincera gratitud.
Un reconocimiento especial al “consultor” personal, Sergio Lobo, al corrector y prologuista, Juan Cruz Cabral, y a mi “lectora de pruebas”, Denise Fernández.