lunes, 28 de abril de 2008

Velar la plaza


Actuación en la Plaza de Mayo durante el conflicto agropecuario con los dueños de la tierra.
"Siempre habrá ricos y pobres,
siempre habrá pobres y ricos
pero por si algo fallara
siempre habrá a mano un milico"
de "El Dueño" de Sergio Lobo

...la nave va...

Actuación en el Centro Cultural La Nave de la Asociación Bancaria la ciudad de Rosario, el 18 de Marzo de 2008.

Rondar la ronda

Díptico de una presentación que finalmente se realizó en el Comedor Los Pibes, Suárez 421 de La Boca, y que resultó una experiencia clave en el desarrollo de las propuestas que después han derivado de la "ronda" inicial.
Participaron: Sergio Lobo, Pedro Conde, Hugo Fdez. Panconi


Fundamentos para LA RONDA

La Ronda es una propuesta que busca convertirse en herramienta para modificar los flujos de circulación e instalación de símbolos que la industria cultural promueve y establece.

Se hace necesario recuperar la canción como portadora de símbolos identitarios para volver a influir en los colectivos nacionales y populares. Colectivos que globalización mediante (con sus perfeccionados dispositivos de moda y consumo) han padecido y padecen la pauperización socio-económica y simbólica, mediante una homogenización mundial/global que arrasa con los específico/particular (entendido esto último como el conjunto de rasgos étnico-histórico-socioculturales que identifican un pueblo, una nación), ejercida por distintos tipos de violencia. Siendo la violencia simbólica, tal vez la mas impunemente empleada.

A esta altura resultan claros –aunque no sean evidentes para todos- los usos sociales de la cultura como capital e instrumento de dominación simbólica. Relaciones de dominación invisibles que actúan en forma de disposiciones, esto es, esquemas de percepción, de apreciación y de acción que van siendo adoptados por las personas. Por eso se dice que la violencia simbólica es una violencia que se ejerce sobre los individuos con su propia complicidad. Asimismo no debe subestimarse el alcance que la industria -en su capacidad reproductiva y auto legitimante- tiene de des/apropiar, instalar y reimplantar símbolos efímeros y desechables que no guardan correspondencia con sus orígenes sociales, lo que constituye uno de los resortes de manipulación y dominación subjetiva.

Afortunadamente todo pueblo conserva como tal la posibilidad de crear, recrear y rescatar los símbolos que lo expresan y potencian, hecho que niega cualquier tipo de determinismo fatalista sobre lo irreversible de una situación así planteada.

Mediante la reflexión sobre la praxis, un grupo de artistas y hacedores culturales intentamos producir pensamiento genuino y renovado sobre el hecho sociocultural llamado canción popular, en su contexto natural: acá y ahora en el lenguaje nuestro, con nuestra historia como matriz. Concientes de la necesidad de integrarnos en acciones que construyan sentido en la interacción, fuera del consumo del objeto, recuperando la autoafirmación del sujeto excluido y los colectivos que deben contenerlo.

viernes, 11 de enero de 2008

sonoralú

- Che Valdo ¿Qué pasó?
- No sé, huevón. Mas bien ¿qué está pasando? ¿Estamos soñando?
- Ehh… mmm… puede ser ¿Pero los dos soñamos lo mismo? Ta bien que ya nos sabemos de memoria y hasta nos adivinamos, pero esto…
- Y puede ser… ¿Por qué no? La cosa astral viste… O vos estás soñando conmigo y yo con vos y…
- ¿Y?
- Y…
- ¡Los dos estamos soñando con el fercho!!!
- ¡Los dos estamos soñando con el fercho!!!
- ¿Qué tal muchachos? ¿Qué es este lugar tan encandilante? ¿Ah?
- Don Roldán!
- Si no lo sabe usted que es el que nos trae…
- Che pero la verdad que este lugar está genial ¿no gordo?
- Si genial!!! Pero aún en medio de esta nada luminiscente ¡no me digás gordo!
- Pará, si estamos entre amigos… ¿no don?
- Ta. Todo bien chicos, pero ¿que hacemos? ¿esperamos o nos vamos?
- Y adonde digo yo…
- Como que todos los rumbos invitan acá… ¿no?
- Bueno, aguantemos juntos…a ver que de se trata. Che gor… eh.. Edu!, mandale un mensajito al Quique que no vamos a llegar al toque
- Al toque se va a calentar, eso va a hacer al toque y el mensajito mejor se lo mandas vos porque mi celular no se donde carajo lo dejé
- A ver… y ¡uhh! habría que avisarle a los demás porque…
- Hacé como el Panconi que les manda un nº a todos pa’ que lo llamen cuando llega a Mendoza
- Debe ser un fijo
- Una fija
- No, un teléfono fijo… para no gastar el crédito del celu
- Fijo, lo que se dice fijo acá no hay nada ¿Ah?
- No. Cierto, pero además del resplandor este, hay como una música o una sonoridad ¿sienten?
- Valdo ¿sabés qué? Para mi que estamos del otro lado
- Cual lado dice usted joven?
- …
- Mmm no sé, pero que es un viaje… seguro
- Si, ahora que dice viaje, yo venía manejando… y mire que he manejado y hecho estos viajes… pero de esta zona no me acuerdo… y esas nubes son muy raras ¿no?
- ¿Qué nubes?
- ¿No estaremos cerca de las papeleras?
- Juaaaaaaaaa
- Juaaaaaaaaa
- Muy bueno Roldán…
- Che, en serio ¿qué nubes?
- Yo tampoco veo ninguna… bah, de pedo que veo pero cada vez con mas resolana
- Y no se ve a nadie tampoco… eso es raro, con tanta luz, alguien tendría que dejarse ver
- ¡Pero en que estoy pensando!!! Al primero que aparezca le pregunto por la Silvia…
- ¡Y dale Pintor!… si estamos del otro lado como decís, hemos dejado plantados a unos cuantos
- Uff… y el disquito que iba a salir… menos mal que creo que no le debo nada a nadie…con el Tano todo bien… el Juanma ehh…
- Boludo y el terrenito de Uspallata… carajo y la…
- Y la changuita que viene… ¡Uy!... ¡el Luis me va a cagar a palos!!! Como le hago esto al Chito… a la Dani...
- ¡Pará!… pará Pintín, mirá que lindos árboles para tirarse con una tuquita
- ¿Qué árboles?
- Juaaaaaaaaaa
- Juaaaaaaaaaa
- Don Roldán no ve los árboles, y nosotros no vemos las nubes… ¿pero la música la sentimos todos no?
- Y la luminosidad también…
- También la sentimos Valdo… porque ya me di cuenta que perdí los anteojos y ni lo había notado, o sea que ver veo, pero los raro es que pa’ estar encandilado tengo los ojos muy abiertos…
- Un relajo de ojo diría un compadre… bah, relajados ¿ah?
- La música esta me suena…
- Dale Tangalanga ahora te va a sonar el timbre… ¿No te contestó nadie el mensaje?
- No, pero fijate suena como…
- …Suena como… ¡Si huevón! Suena como nosotros, juaaaa
- Juaaaaaaaa
- Bueno entonces si no es el otro lado…
- Si, entonce’ este festival es una maravilla de novedad, y estamos entrando desde una plataforma de ciencia ficción…
- Puta huevón, hubiera estado bueno venir también con Las tres máquinas fabulistas…
- Pinto… una cosa… No, mejor dos… don Roldán no está… o se nos quedó atrás, o tomó otro rumbo… Digo, no lo veo… pero además no lo siento… y esa es la segunda cosa… esto no puede ser un festival de jazz en la calle… Ni que fuera en las Tunduqueras…
- ¿Sabés que me pareció escuchar a La Sanmartiniana? ¿Qué, tamo’ en Mendoza?…
- La segunda cosa es que no estoy viendo ni oyendo… sino sintiendo ¿la cachai?
- Mierda! Maestro… entonce’ tengo razón… ¡Uy! Pero escuchá… esa es la voz del Zeta, y no está haciendo coros… o sea que está sonando Bembelecuá…
- Sos vos, gordo…
- Mmm…veamos… No siento las piernas… pero no me duele nada… no tengo ni hambre huevón… es mucho ¿no?...
- Lo digo por la música… Por las piernas no te preocupes porque mas que caminar, lo que estamos haciendo es deslizarnos…
- Parece el rastrojero del Negro Giménez
- Juaaaaa…
- O la nube azul del Luis… Che… ¡De la que se salvó el Patán! ¿ah?
- … Nos deslizamos en la evanescencia…
- Che ¿habrá minas acá?
- Que se yo!!!… mirá si me voy a poner a pensar en minas… te hablo de la conciencia… y vos me salís con minas…
- No, es que no quiero adherir involuntariamente a ningún fundamentalismo machista o algo por el estilo… ¿Que somos? ¿animales? ¿Qué no podemos compartir el paraíso con el otro sesssso?
- Juaaaa, gordo si te viera completo te daría un abrazo….
- Cierto huevón… te siento vvvien cerca ¿ah? dijo el chileno… pero es todo luz… no se ve mas nada… ¿No serán los reflectores de Sueiro?
- Juaaaaa…
- Tanto tocar el charango en la montaña… o nos insolamos o tenías razón nomás…
- ¿En que?
- En que éramos luz…
- Ju! Bueno si, pero luz y música… sin embargo esa música…
- Me pareció identificar el piano del Morcos… en el cielo no estamos… tranquilo…
- Juaaaaaaa…
- Juaaaaaaa
- El violín era el del Rodol?
- Si…o el Okocha… ahí está la guitarra del Matar… Yampol y el Facundo… huevón ¡que quilombo!… a ver si ponemos un poco de orden… ¿que se piensan que hacemos? ¿friyazzz?
- Esta orquesta no la dirige nadie che… somos nosotros nomás… nosotros con los nuestros…
- Lo parió…
- Che Pinto…
- Diga don Valdo
- Nos van a llorar… un rato largo…
- Miles de años…
- No, tanto no…
- Juaaaaaaa
- Juaaaaaaa
- Pero ¿sabés que?
- Si, si… también se van a cagar de risa
- Eso… la luz sigue creciendo y alumbrando…
- Y seguimos sonando…
- ¿La seguimo?…
- La seguimo…

martes, 21 de agosto de 2007

Olores PASAJEROS

Una nube de olorcito a chorizo asado se subió al colectivo en la parada que está junto al carrito del choripanero. Como hacía mucho frío todas las ventanillas iban cerradas así que la nubecita se acomodó en el interior, casi pegada al techo y a medida que el viaje se desarrollaba fue posándose en los pasajeros, rebotando suavemente como lo hacen las pompas de jabón...
Antes de iniciar el viaje,  el chofer había limpiado el piso del colectivo con un detergente de Hierbas del Bosque y ese era el otro aroma que viajaba junto con los pasajeros...

Algunos tomaron de buen grado el olorcito a chorizo, pues les avivaba el hambre que saciarían en cuanto llegaran a casa. A otros en cambio no les gustó nada. Preferían el olor del detergente que era más limpio y daba una idea de “frescura natural”...

A los hinchas del olor a chorizo, esa sensación de frescura no hacía más que aumentarles el frío del invierno, mientras que los que preferían el olor a hierbas pensaban que el otro olor era vulgar y sucio de humo y que los chorizos seguramente serían de mala calidad y por eso, perjudiciales para la salud...

Mientras tanto los olores allí presentes ya se habían presentado...
Cuando el olorcito a chorizo sintió todos estos pensamientos -porque los olores, como andan en el aire pueden hasta escuchar los pensamientos- le dijo al de Hierbas del Bosque: 
- Mirá, yo soy un olor a chorizo... No sé si el chorizo es bueno o malo, si hace bien o mal, si está cocido o crudo... Yo no soy un chorizo... Soy nada más -y nada menos- que un muy buen olor a chorizo asado...
El de Hierbas le contestó que tenía razón. A él le había ocurrido algo parecido. Lo habían metido en un envase plástico junto con un líquido detergente para que se complementaran limpiando y perfumando... Pero él no era un detergente ni tenía ninguna intención de limpiar nada. Era un riquísimo perfume de Hierbas del Bosque y como tal quería andar por el aire, no envasado en una botella -mojado y apretado- o como ahora atrapado, estrujado y aplastado por tanta gente... 

Al escucharlo, la nubecita choricera se estiró como tendiéndole las manos. El de Hierbas se aferró a ella y con un respingo se terminó de despegar del suelo... Entonces flotaron juntos hasta llegar a la puerta de bajada. Apenas se detuvo el colectivo se bajaron y se fueron de la mano lo más campantes y perfumantes a viajar en el mejor vehículo que tienen los olores: el viento.
Algunos pasajeros pensaron que los olores se mezclaron y confundieron... Pero, en realidad, los únicos confundidos eran sus pensamientos...

viernes, 27 de julio de 2007

Soñar, SOÑAR...

A pesar de la fragilidad que trasmite lo manoteo para sacarlo de la sala donde estamos rodeados de cierta gente que me resulta molesta. Quiero manifestarle mi admiración, que tiene algo de arrepentimiento por haberlo juzgado tan livianamente en el pasado… Es Leonardo Favio y cuando me paro a su lado y lo tomo de la mano me parece tan pequeño que tengo que ralentar el paso para que me acompañe afuera donde cae una llovizna cristalina y deja su pátina brillante sobre la tierra… Parece de temporal –pienso, y recuerdo que el también es mendocino- pero lo incongruente es que hace calor… nos paramos a la orilla de la calle y ahí mi Favio niño se vuelve cada vez mas pequeño. Cuando consigo decirle que el sí que los cagó a todos con una obra que tiene la coherencia que se retroalimenta de su propia vida y, además, una incontrastable identidad nacional, Leonardo Favio es un chiquito de unos dos años -cuando mucho- que acuclillado hace pis sobre el agua que tapiza la calle y me mira travieso mordiéndose la lengua asomada al costado de la boca… Entiendo que haciéndose niño se va mas allá del bien y del mal, nada le importa ahora, ni la obra, ni los demás, me digo…
La calle se puebla de niños y viejos, el agua ha subido su nivel.
Descubro a la vez a mi abuela Lina bañándose en medio de esa calle-lago y a la música, una melodía que llora en voces de mujer…
Se me olvida el niñito y corro a abrazar a la Lina que está tan flaquita y doblada, cubierta con un camisón como de lienzo… Nos abrazamos llorando bajo el agua, el pelo se le hace más largo, le acaricio la cara y totalmente sumergidos le seco -imposiblemente- sus agradecidas lágrimas de alegría. Con cada abrazo ella también rejuvenece…

Me levanto a descubrir en la guitarra esa melodía en menor… Son las tres y media de la madrugada y hace un frío machazo en el invierno de Buenos Aires. Antes de volver a la cama me acuerdo del aniversario de la muerte de Evita y del aplauso a Favio en el discurso de lanzamiento de campaña de Cristina Fernández…

Bueno, no pienso llamar a Mendoza, a ver si todavía me enteran que la Lina se ha ido nomás para siempre…