viernes, 8 de febrero de 2019
miércoles, 30 de mayo de 2018
Persuadidos precoces y DELIRANTES CRÓNICOS
Los aludidos en
el título no son necesariamente personas o personajes distintos.
Tranquilamente, esas características espirituales pueden encarnar en el mismo
tipo o misma tipa, en diferentes momentos de sus respectivas vidas. De ahí lo
pintoresco de nuestra fauna compañera. Es más, tal vez a un espíritu
tempranamente persuadido, en determinada dirección, no le quede otro destino
que el del delirante, pero eso no sería por responsabilidad propia y excluyente
del sujeto, sino del contexto que se negó a evolucionar con él, en el sendero
cuya persuasión avizoraba hacia el bien común. Un destino patrio, ni más ni
menos…
Este enrevesado introito
viene a cuento del locro que nos estamos embuchando en una esquina del barrio
de Balvanera, después de haber gozado de una función de “El puchero misterioso”
a cargo del Cuarteto Cedrón y la Musaranga, en el teatro El Popular, con el
novel amigo Ricardo Acebal y a quién le debo el convite que finalmente me ha
develado el misterio del puchero musarango-cedroniano: un delirio compañero, ni
más ni menos.
La Musaranga es la
Compañía Nacional de Autómatas, un otro delirio de muñecos, engranajes, tarros,
hilos y lamparitas de circo, controlado –es un decir– por una banda de hombres
y mujeres que insisten en ser niños y ejercer el correspondiente candor y
desparpajo. Desde el jinete cara de termo, presentador con su ventrílocuo hasta
el desfile final, bien criollito, lleno de patos, algún perro, un ñandú, todos
bailando al son de la orquesta de Rafael Rossi (aunque primero me pareció que
era Feliciano Brunelli), uno se siente compelido a volver al tiempo de sus tempranas
fascinaciones… a saber que el circo y el parque de diversiones eran/son lugares
donde el tiempo se trastoca/ba profundamente… El crío yo que me tironea de
adentro se puso a hacer desastres con todo lo evocado entre esos movimientos y
sonidos, esas luces y esas palabras, con insistencia ordenadas en décimas,
hasta dejarle paso al adulto, a que echara el moco escuchando a la muñeca Nelly
Omar y al dramático Ignacio Corsini, acompañados de sendos virtuosos
guitarristas. Pa’ agrandar la maravilla el Tata Cedrón viene y se pone a
“dialogar” con la Nelly y le dedica de nuevo un Estilo que antes le cantara…
“Cuando te fuiste”… que dice por ahí “Nunca jamás se abandona lo que llorando se
deja”… ¿Habrá uno dejado llorando aquellos tiempos de infancia que parece que
no los puede abandonar nunca del todo?
Pero pa’ colmo la
Compañía además edita libros, tan criollitos como el circo y los muñecos, y
vengo y me topo con las “Décimas a lo que escribo” del José Santucho, cantor,
escritor y compositor de los pagos de Pergamino, hijo del entrañable Tuchi y la
Negra, que abona la dicotomía unificadora, delirante y persuadida...
“Dando forma a lo que pierdo
A lo que sé que no vuelve
A aquello que se disuelve
En un pensamiento lerdo,
Que nació del lado izquierdo
Siendo apenas sentimiento
Y que buscó fundamento
En el fruto en que se labra,
Fui haciendo de las palabras
Relevos de mi sustento”
Y como era la
noche especial del poeta Alejandro Cantarella[1],
escuchamos de su voz algunas cosas que escribe él mismo y otras que le hace
escribir a un tal Tiburcio Porvenir, otro muñeco atorrante pero de profunda
sensibilidad… que terminó vendiéndome uno de sus libros, el “Horoscopero Etéreo
Criollo”, que recopila y guarda cien destinos posibles, del 0 al 99, para todos
los hombres y mujeres de buena voluntad y no tanta, que acierten a pasarle
cerca al circo, al libro o al Tiburcio…
Extraigo el final
de uno de esos destinos, elegido al azar, el 54 – VACA BUENA
“Sea un cualquiera entre tantos (de hecho lo es,
pero el sino le pide que se acepte como tal) y no subestime a la lombriz, la
única que partida al medio pelea por dos.”
Como se puede
apreciar, delirios son los que sobran. Ya dije antes que de alguna manera estos
implican algún tipo de convicción temprana, al menos una. Dije también que
estamos, así en presente, comiendo un locro que no desentona con lo vivido
anteriormente, con el amigo Acebal, quien
después de la elogiadera compartida, y allá por los tiempos de la niñez,
se demora un ratito en Perón…
– ¡Cómo no iba a
conducir el viejo si era capaz de convencer, de persuadir decía él, a
cualquiera que lo oyera!… A mí me persuadió a los siete años. La familia estaba
construyendo la casa, metíamos el material para adentro. Yo ayudaba con mis
fuerzas de niño a meter los ladrillos, los cargaba de a cuatro y caminaba para
el fondo. Mi viejo llevaba de a diez. Seguramente mi madre había puesto la
radio, escuchábamos al general discursear "Hemos
afirmado que el lema argentino de la hora económica ha de ser producir,
producir y producir..." [2] Con
esa frase me convenció, a la siguiente acarreada cargué siete ladrillos, y
seguí llevando de a siete…
–A los siete años
ya eras un argentino… Eso no es común ahora le digo, mientras le corrijo el
vaso, al viejo niño Ricardo que además participa de otro delirio llamado “La
Panadería”, en Burzaco, un refugio pa’ la criollada y los símbolos en disputa.
Como la Patria ni más ni menos…
Al pegar la
vuelta, quiero precisar si la evocación del pasodoble “Bella Morena” por la
orquesta de Rafael Rossi, me lleva a un mi mismo, argentino ya, o aún en
ciernes, o peor… peleado con el origen propio y embobado con otras realidades,
mejores por lejanas… El abuelo Pancoto pasa bailando por la pista del Prado
Español… me dice una vez más, socarronamente “Pórtate bien Melenita…” Los
cantores cierran el tema a duo: …No seas
ingrata bella mariposa, entre las rosas mezcla tu arrebol, de esa boquita
quiero la dulzura que sos más pura que un jazmín en flor…
Dan ganas de
sacar a bailar a la historia. O mejor aún, a la Patria. Impura y bella, siempre
latente, siempre inconclusa. Conjurar tanta ingratitud arrastrando los pasos en
un pasodoble, aferrado a su cintura concreta y simbólica… Perpetua
como una convicción delirante
[1] Cada noche el Tata y la
Musaranga homenajean e invitan a un poeta popular al que reconocen con una
placa. Recurso que en Mendoza acostumbraban los delirantes del Grupo Alturas,
con la institución del premio Violeta Parra. Ejemplos estos que debieran ser
mas imitados, ya que estos reconocimientos sirven antes que nada para
conocernos entre nosotros, los del campo nacional y popular y además para
legitimar/nos a y entre los nuestros, y contrarrestar en algo la caterva de
intelectuales alquilados del establishment
[2] Discurso
del 5 de marzo de 1952 por la cadena de radiodifusión… "Quien gasta más de lo que gana es un insensato, el que gasta lo
que gana olvida el futuro" "Algunos han visto como contradictorio que
se aumenten sueldos y salarios, cuando se desea disminuir el consumo. El
procedimiento de quitar poder adquisitivo al Pueblo Argentino para mejorar los
negocios internos o internacionales no es justicialista. Nosotros no somos
empresarios de la miseria; antes bien, nos inclinamos a organizar y
racionalizar la abundancia. No anhelamos como solución hacer estoicos a la
fuerza, sino formar ciudadanos virtuosos por convicción. Por eso pedimos
temperancia, no imponemos sacrificios inútiles".
jueves, 17 de mayo de 2018
ZABALA y los actores de reparto
Zabala se sienta en la gran sala que le quedó como tal, desde que mudó la carpintería al galponcito del fondo. Se ceba un amargo frente a un plasma de cuarenta pulgadas y dice la cagué, no dejé espacio para la estufa a leña. La extraño, dice.
Veo que ahora está sentado frente al televisor como le gustaría estar frente al fuego, pero no le digo nada. Me recuerda que tengo que prever eso en la casa del viejo, el lugar para la chimenea, el hogar, etc.… Pasa un mate, le devuelvo elogios sobre el piso llaneado, de limpia rusticidad -más de acuerdo con la estufa ausente que con el plasma que le sigue reclamando la mirada- mientras repaso algunos cuadros repartidos en las paredes.
Frente a la churrasquera tiene colgada una foto de Perón montado en un caballo pinto. Que estampa, digo, el caballo y el coronel. Un grande, dice, protagonista de su tiempo y del que le siguió hasta ahora. Ahora, le contesto casi sin ganas, está Mauricio. No, corrige sereno, ahora está Cristina. Desde que vino Néstor, está Cristina y seguirá siendo protagonista, como Perón… concluye haciendo crujir al mate con una categórica chupada.
Pero retoma inmediatamente… En esta película que ya hemos visto, no hay un problema de protagonistas, no puede haberlo cuando aparece un Perón o una Cristina, el problema lo tenemos con los actores de reparto… Y con los espectadores, le interrumpo, ya que antes ha dicho, como al pasar, que espera que “pase algo” en Buenos Aires con tantas marchas que hacen los porteños contra el ajuste y la entrega de la gestión de “Cambiemos”. Me mira y asiente, pero vuelve al plasma y sigue diciendo… los actores de reparto que se filtran para hacerse notar, a eso me refiero, y después cuando de verdad hay que defender “los argumentos” se van con el guionista de turno…
La alegoría cinematográfica le sirve a Zabala hasta para explicar pichetos y bosios. Pero es apenas como nos los explicamos nosotros, los extras…le digo. Ellos, evidentemente, aspiran a más. Es el gran problema de la aspiracional sociedad argentina… Le recuerdo que no hay problema con los protagónicos en tanto aparezcan ¿O ya te olvidas que en nombre de Perón nos cagaron, cuántas veces?
El remanido guión que nos toca encarnar desde fines de 2015 es una “remake” de lo mismo de siempre, la dependencia servil de los perros ricos de este país, que se aseguran de moverle la cola al imperio y sentir lujuriosamente la presión del collar en el cogote… Para eso cuentan siempre con el apoyo de los oportunistas que ven en ese inmundo movimiento la ocasión de manotear algo más de guita, ya que si la vida es una mierda es mejor pasarla con dinero. Mientras el pueblo la padece y la sostiene como puede perdiendo derechos y trabajo, prestaciones y servicios… Sobre todo aquel sufrido y heroico pueblo que no quiere ser perro… ¡Ah! Pero lo votaron, dice.
Vuelvo sobre la idea de los espectadores del país federal que congregados al calor de la imagen del algún noticiero esperan que pase algo en Buenos Aires, esta fiero le digo… fiero que algo suceda si todos esperamos que los demás pongan el cuerpo. ¿Y acá en el pueblito, qué vamos a hacer? ¿Y si hacemos algo, quién se va a enterar? Le digo que es una excusa perfecta para no hacer nada… Me mira resignado y apurándome a que agarre otro mate…
Así, como lamiéndonos las heridas compartimos el mate que da para recriminarse y vanagloriarse de cosas que en realidad nos quedan bastante lejos en tiempo y espacio; da para discurrir sobre la franquicia del peronismo en algunas provincias y ciudades del llamado interior de un país federal-mentis, y mientras tanto la Justicia Social, bien gracias; da para corroborar el legitimado e irracional aumento de las tarifas de servicios, con el argumento de que estaban desactualizadas, pero pregunta Zabala ¿Por qué no se fueron esas empresas si perdían tanto dinero?; da para constatar el odio de clase en la propia clase, también producto de lo aspiracional… Los desclasados argentinos son una joya sociológica, si cobráramos derechos para que los analicen y publiquen los resultados, generamos una nueva “royalty” dice. Le cuento entonces del gomero del pueblo, que opina que se terminó la joda, que ahora hay que trabajar y pagar los impuestos… Que a él le va bien porque siempre lo hizo… Pero al carnicero que está en la otra cuadra le vinieron diez mil mangos de luz… ¿Cuánto asado tenés que vender, para levantar ese muerto? No, y eso no es nada, retruca el carnicero, ¿Sabés cuántos asados ya no me como?… Y antes teníamos dos o tres asados por semana… Y claro, le digo, era una joda…
Era una joda, y se terminó. Y no falta el boludo que se cree que se terminó por culpa de los que mejoraron el reparto en la distribución de la riqueza, o sea los que se fueron, que como dicen en la tele y la radio se la robaron toda. Ahora es cuando se la están llevando, les digo… Pero no, ni al gomero ni al boludo le entran balas.
Pienso ahí con Zabala, que este es el gran problema de no dejar espacio para poder mirar el fuego y en cambio quedar a merced de las opiniones de la prensa alquilada convenciéndonos de que todo aquello que nos perjudica es para nuestro bien… En cada ciudad, en cada pueblito además hay radios locales donde se han reproducido majules y leucos, como la peste que son. Locutores de voz aflautada o grave y agravada, devienen analistas políticos, carentes de perspectiva histórica pero con un énfasis digno de mejor paga. Sólo su complejo de inferioridad les pide tanto, supongo… ¡Ah! y el hecho de dejar claro que por pobres piojos que sean, no se los puede confundir con la negrada peronista.
El “error imperdonable” del peronismo primero y del kirchnerismo recientemente, en la década ganada, es el mismo: la mejora del reparto en la distribución del ingreso a favor de las clases menos favorecidas. Eso es claramente un pecado para la oligarquía perruna, que ya lo dijimos adora lucir el collar del amo del Norte, y como pecado no se perdona. Se castiga. Claro que calificar este recurso de la gestión política como “error” puede provocar malos entendidos y el consecuente rasgado masivo de vestiduras en tanto peronista de sarcófago que anda por ahí vampirizando a las nuevas generaciones… Calma compañeros, calma radicales no se agiten…
Digo que es un error porque el argentino y la argentina típicos, que se esfuerzan por mejorar sus condiciones de vida, que no poseen una clara formación en lo político, y que no tienen porqué ser considerados a priori como malas personas, ven que la ayuda social, los incentivos para el estudio, el apoyo económico y la cobertura de salud para las madres jóvenes, más un largo etc., son un “derroche” de los impuestos que pagan. Consumen y reproducen inmediatamente todo eslogan que estigmatice tanto esos recursos como sus correspondientes destinatarios. “Plan descansar” recuerdo que llamaba un amigo de la familia, un cuentapropista, con la natural tendencia gorila racista anti negros que abunda entre nosotros, al plan “Argentina Trabaja” que se instrumentó en la primera década del 2000. Y antes, en el primer peronismo, había pasado lo mismo. Perón fue acusado –entre tantas otras cosas– de alimentar vagos. Me dirán que como eso no es así, los que están en un error son los otros. Sí, claro. Pero voy a insistir, como los otros suelen ser parte de la tropa del enemigo, no nos podemos dar el lujo de que se apiolen por si mismos de dicho error (recordar que hay un recurso económico cada vez más importante destinado a influenciar comportamientos, y con sujetos como Magneto y compañía del bando de enfrente… No sé si alguien de los nuestros se siente un X-men o algo por el estilo, capaz de derrotarlo con algún poder para-normal), tenemos que modificar la estrategia. Es más rápido y económico que lo asumamos de entrada como tarea, o vamos a estar otra vez ante un cuello de botella similar al del dólar en la matriz económico/productiva.
Es más fuerte el rechazo social que produce la competencia de esfuerzos, mediante una mejora de las condiciones de partida –que siempre está lejos de ser la tan mentada “igualdad de oportunidades” – que la resignación o la renuncia a mejores condiciones propias. O dicho de otra manera, un argentino actual clase media y media baja, e incluso entre los pobres, admite más fácil la permanencia en condiciones difíciles o negativas en lo colectivo, que la competencia de capacidades que genera, intra-colectivo, el insuflar recursos que desarrollen a sujetos subsumidos en condiciones adversas. No es sólo el progreso de un sector del conjunto, o del colectivo todo, lo que jode –con más razón a los oligarcas que a los que tenemos que laburar para comer– sino la corroboración de las habilidades, en muchos casos superiores, que se desarrollan entre los humildes con un poco de justicia social generada a través del Estado. Ese es el escollo insalvable en el medio pelo argentino y sus adyacencias, la verdadera piedra en el zapato, lo que no se perdona, el sapo que no pueden tragar… La cuota de orgullo y autoafirmación que son necesarias en todo grupo e individuo, está contaminada entre nosotros con una aspiración de auto-diferenciación acomplejada. El individuo no distingue claramente el grupo al que pertenece y adhiere al que aspira pertenecer… Eso le permite además alimentar el vicio morboso de repartir culpas entre los propios (que no reconoce como tales)
Por eso hay que estigmatizar. Por eso se insiste en difundir un infundio insostenible: que los negros/pobres/villeros no quieren laburar. Pobre de todos nosotros si nos creemos semejante embuste. En todos lados he visto compatriotas que desean estar mejor y para eso se esfuerzan, es decir, trabajan. Ahí cribaba uno de los eslóganes de la campaña del impresidente Macri… “Todos tenemos derecho a estar mejor”. Flor de engaña-pichanga. Ahora tenemos la necesidad de estar mejor. El derecho nos queda nuevamente, parafraseando a Evita, detrás. Otra inversión de sentido marca Pro/Cambiemos
Y en cuanto al pago de servicios e impuestos, me atrevo a decir que sólo la masa trabajadora es la que sostiene el sistema impositivo y de servicios con su religioso aporte. Los evasores y ladris están justamente en las clases altas y en los empresarios de la calaña que abunda en el gabinete actual. Ceos y Garcas cuya admiración por el poder los hace incapaces de construir poder propio, por lo cual dependen de las estructuras establecidas en las que trepan y se acomodan para administrar localmente el poder del capital. Como mayordomos, serviles hacia afuera y déspotas hacia adentro.
Pero la argumentación estigmatizante y culpógena –no por abusada menos eficaz– les sirve para tratar de cumplir el sueño de la dependencia eterna. Crear una Argentina sin desarrollo industrial, primarizada económicamente, que se asegure un lugar entre los vagones de cola del tren imperialista, que nunca más pueda levantar cabeza, sin soberanía política, dependiendo económica y culturalmente del enemigo del pueblo. Una Nación de cartón…
¡Mierda! dice Zabala, y eso que no estamos mirando el fuego carajo…
Mirá, le digo, figurones entre los actores de reparto va a haber siempre. Protagonistas que no dan el cuero, también. El problema es cómo hacemos para que el mejor reparto no genere odios entre el resto del elenco… ¡Mecachendie! dice Zabala ¿o sea que si estamos alguna vez en condiciones de volver a repartir justicia, vamos a tener que disimular? Qué película difícil che…
domingo, 24 de diciembre de 2017
¡Jallalla CARAJO!
Con un sentido abrazo a cada uno, apenas nos vio, modificó
toda la situación y el contexto.
Como si nos conociera de toda la vida, nos guió hacia un
adentro exterior, hablando y haciendo pases mágicos con las manos, la sonrisa,
la mirada…
Después de eso el encierro se hizo patio y el patio mesa
familiar y enramada criolla con niños jugando a tener abuela, y la enramada
cobijó guitarras contravencionales para liberar palabras de pecho, lágrimas de
garganta, alegrías de flores en los ojos hondos y fulgores de sonrisas entre
gatos y chacareras…
El pasto pisado y zapateado se mezcló con el recuerdo de
picante de pollo que el fondo de la olla porfiaba en expresar, sabiendo que esa
comunión de olores hace a los patios (la
frontera del patio no es un alambrado ni una tapia, es siempre un perfume, la
mirada que se le fugó a un gesto, un aire que anda buscando ser entonado)… y en
medio de ese perfume vivimos de nuevo la bloquera de cemento produciendo
incansable para que las compañeras y compañeros levantaran su casa con sus
propias manos, el parque acuático con el piberío gozoso, el templo Kalasasaya
con la gravedad de los vínculos ancestrales, embebidos de la hospitalidad que
albergan los corazones fuertes y a la vez, tan dados a la caricia …
Nos fuimos entendiendo que el encierro es real porque es real lo
construido, y que la libertad es perentoria por la cobarde destrucción
enseñoreada (así en la provincia como en el país). Cada niña, cada niño con
discapacidad atendidos en el Cemir, cada sueño que se animó a cobrar vida en la
“Copa de leche”, cada persona que gracias al trabajo comunitario, se contempló
en su verdadero tamaño, es ahora, otra vez, un pendiente… Algo por hacer nacer
de nuevo.
Y hacer algo concreto –llevarlo de la idea a la
realidad– no depende sólo de lo
material. Milagro lo sabe, por su raza, su género, su nombre… Y su experiencia.
La frontera del encierro no es una reja, un alambrado, una
tapia… es el miedo y la melancolía, la indiferencia de los tantos.
La dimensión del odio empequeñece al gobernante y al guardia
cárcel, en esa debilidad se agazapa nuestra esperanza…
El gesto de saludo que se le escapó a Milagro desde una
distancia hostil para las cámaras, es un pase mágico para el pueblo argentino…
Lo sabemos los trabajadores y trabajadoras, los y las
estudiantes, todos y todas las que andamos de a pie y sentimos el pulso
violento de estos días. Las injusticias padecidas solo agregan legitimidad a
nuestra lucha.
Volveremos, porque en esta situación, además de resistir, es
lo único que sabemos y podemos hacer.
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