viernes, 22 de octubre de 2010

En la Librería ENCUENTRO SUDESTE


"La expresión humana -desde una canción de cuna a una puteada- es una magnitud del sentir que contiene la posibilidad de la liberación"

Y además Carlos Darakjián de Montevideo Uruguay y Sergio Lobo de San Gregorio

domingo, 3 de octubre de 2010

Motivo para un TAPIZ

Sobre los Pueblos Originarios, o aborígenes americanos...  nosotros la indiada

viernes, 1 de octubre de 2010

BONAFINI desde el living

El enemigo público de este tiempo es el confort, la comodidad. Siempre es mejor quedarse guardado -si es con un control remoto en la mano, mejor- que salir al riesgo de enchastrarse las patas... Y claro, desde ese lugar escuchar una arenga que insta a hacerse cargo del propio tiempo y la propia historia suena destemplado, hace ruido. Puesto que el tiempo y la historia son producidos y consumidos a través del “dispositivo confortable”.

La movilización socio/política/cultural, es enemiga de la comodidad individual. La primera no tiene buena prensa, no se cree (como quería Freire) que sea una responsabilidad de todo ser humano adulto, está asociada al desorden y el caos; en tanto la segunda es -a fuerza de ser consentida- constitutiva de la idiosincrasia de nuestra sociedad.
Ahora bien, descompongamos esta afirmación. ¿Cómo se instala un "comportamiento" o un conjunto de actitudes para que devengan idiosincráticos? ¿Qué orden es el que se siente amenazado con la participación popular? ¿Qué relevancia se le confiere a la expresión "buena prensa"?
De manera evidente o solapada pero constante, los artefactos generadores de opinión trabajan en pos del orden, esto es lógico, en ese orden instalado, asegurado, naturalizado y sacralizado, ellos ocupan un sitio de poder. Desde allí administran el miedo, prescriben la dosis que la sociedad debe consumir para no olvidar nunca que "participar" es igual a "problemas".
El "No te metás" declarado indistintamente por profetas de la anti-política, -todos rentados por supuesto, suerte de mercenarios del pensamiento- y por mesías y gurús de la "evolución personal" es una síntesis del paradigma actual de la comodidad... que nadie me hinche las pelotas, déjenme en paz, relax, relax...

Y a posturas relajadas discursos complacientes. Esa es la receta del equilibrio. Si éste se tambalea habrá que variar la dosis, el status quo sabe, plantea, que la participación popular es una moda y como tal se pasa... Luego vuelve la calma, lo que perdura: la individualidad tan loada y loable, eventualmente castigada por el reprobable comportamiento socializante, la ambición de vivir mejor embriagada por la maquinaria del hiperconsumo…

Pero no es el discurso en si mismo lo desestabilizador, mucho peores se pronuncian a diario, el problema es quien lo dice y desde donde. Lo que (les) mete miedo es el objeto que habla como sujeto. La masa cosificada viene a proponer que lo estable y perdurable es ella y no la rapiña individualista, la plaza pública se entromete en el living, la historia que ahora -entre muchos nombres- se llama Hebe, viene a reclamar que tiene identidad propia, que se pertenece y se hace cargo y, teniendo en cuenta su sangriento, sanguíneo y sangrante recorrido es comprensible que piense, aunque por educación y mesura no lo exprese, que los "militantes del yo” al control remoto debieran metérselo en el culo.

jueves, 19 de agosto de 2010

Tío GENARO

Para algunos era tonto, para otros loco y para el resto era alguien que se hacía lo uno o lo otro, según le conviniera. Lo cierto es que era el menor de seis hermanos pertenecientes a una familia de laburantes, que se habían hecho un buen pasar gracias al esfuerzo acumulado de dos o tres generaciones. En ese contexto Genaro tendía a desafinar… Solía decir: “Demasiado trabajó mi padre, es bueno que yo descanse”

Alternaba indolente entre la distracción y el no hacer nada y a fuerza de intercambiar con los notables del pueblo, se le dio por apoyar la lucha del proletariado, en dilatadas charlas de bar y café. La familia decidió intervenir enfrentando el problema de raíz: en la mesa de un mediodía dominical, una docena de parientes le enrostraron airadamente, todos a la vez y luego cada uno a su turno, su desinterés por la empresa, por su futuro y hasta por su aspecto y aseo personal… Genaro, en silencio, iba terminando de comer al tiempo que los demás esperaban con cierta ansiedad oír los argumentos de su defensa, entonces el tío se puso de pie y con las manos apoyadas en la mesa, mirando lentamente a su alrededor, disparó solemne: “Demasiados artistas en escena, perjudican la función. Con permiso…” y se retiró con dignidad nobiliaria.

A partir de ese momento la familia, de pomposa tendencia occidental y cristiana, trató de disimular el bochorno que la oveja negra representaba y prefirió tenerlo lejos… Al cabo de un tiempo ya no se lamentaba demasiado la ausencia de datos sobre el paradero, la condición y/o las actividades del “loco” que cada tanto reaparecía, aunque cada vez más esporádicamente.

Se sabe que en la Argentina ser comunista jamás fue bien visto, pero en algunas épocas y hasta hace poco nomás, era casi mortal. En esos tiempos que el loco Genaro se vio forzado a dejar el pueblo, encontró al parecer cierto amparo del partido y entre otros rebusques para sobrevivir, dio con una de sus actividades favoritas: pegar afiches callejeros a favor de Benito Marianetti, un tipazo de Mendoza, que contaba entre todas sus capacidades, el defecto de ser de izquierda. Cierta vez, después de unos cuantos meses sin noticias de Genaro, Felipe, el hermano mayor, recibió una notificación desde el Hospital Central de la ciudad de Mendoza, consignando que en una de sus camas yacía en proceso de lenta recuperación el hermanito. Cuando lo fueron a buscar lo encontraron vendado como una momia y ante el requerimiento de que detallara los sucesos que lo habían dejado en tan lamentable condición, se limitó a declarar que se había caído del tranvía.

El lector puede intuir a esta altura que siendo pegatinero de los comunistas, el tranvía referenciado por Genaro, debe haber sido más bien, un celular o un colectivo o hasta un tren, con las fuerzas del orden que lo abarajaron en plena tarea propagandística y le dieron de palos como para que le alcanzara por el resto de sus días. Algo así se deben haber imaginado también los parientes. Lo trasladaron a la casa paterna, unos trescientos kilómetros al sur de Mendoza, y tras una convalecencia de otros tres o cuatro meses, el tío se levantó y de a poco, para que no estuviera al cuete, le fueron dando algunas tareas en el taller de la empresa…

Al tiempo pareció que Genaro no sólo se había repuesto sino que además se había reformado, tal su contrición al trabajo y la excelente integración desarrollada con el resto de los obreros. Pero cuando Felipe y los demás ya pensaban en cantar victoria por haber recuperado al hermano descarriado en el seno familiar, el loco Genaro les pagó organizándoles una huelga de todo el personal, que no se levantó hasta que los patrones accedieron a mejorar el salario y reducir la jornada laboral, según lo establecían los derechos internacionales del trabajador.

Las reformas -y el consecuente levantamiento del paro- se celebraron, como corresponde, con un asado comunitario.

martes, 10 de agosto de 2010

Foto y CARICIA



"El debut de Hugo Fernández Panconi en Racimo Multiespacio, el sábado 7 de agosto, colmó completamente las expectativas.

A sala llena, Hugo desgranó sus temas llenos de poesía, lucidez crítica y narrativa localista.
Su música también es creativa y está basada en el los ritmos de la música popular argentina y latinoamericana.

Este "autocantor", como prefiere denominarse, que tuvo a Villa Atuel como hogar y que desde hace una década está radicado en Buenos Aires, sigue esa antigua tradición que dice "pinta tu aldea y pintarás el mundo".

Estuvo como músico invitado en varios temas Bernardo Ríos en guitarra; es admirador desde hace tiempo de la obra de Panconi y tuvo el sábado a la noche una magnífica oportunidad al poder compartir su presentación.

Cosas que ocurren en Racimo Multiespacio...donde vive la música!"