lunes, 12 de septiembre de 2016

¿ProCreAr o sólo PRO?



Queremos en esta nota, elevar una plegaria en memoria de la semántica tal como la conocíamos hasta la llegada del (IM) Presidente Mau, al gobierno.
Por ejemplo el vocablo “pro”, usado como prefijo de la sigla que denomina el Programa de Crédito Argentino, significaba hasta el 10/12/2015 (fecha fatídica), “a favor” de crear viviendas para gente que no la tiene. Qué la partícula “cre” sea común a crédito y al verbo crear, es en este caso una feliz coincidencia. También se la podría hacer extensiva a la palabra creer. Porque el “pro” de ese programa, o tal vez debiera decir el “plus”, era que ayudaba a crear y a creer. A crear condiciones de inclusión e igualdad de oportunidades para un número más grande de argentinos y argentinas, y en consecuencia a creer en la política como herramienta de cambio y ascenso social.
En tanto su homófono PRO que designa el partido que es actualmente miembro principal de la alianza que gobierna en Argentina: (Propuesta Republicana) y que, según cuentan, los creativos del partido, es un apócope (famoso vicio porteño) que intenta caracterizar su propuesta política como “profesional y propositiva”.
Bue’ que son Pro profesionales ya se ve en la composición del gobierno, superpoblada de Ceos. Más difícil es entender que sean propositivos, principalmente porque la palabra propositivo/a, contiene lo positivo en su interior. Pero esto no es igual a no tener una propuesta. Claramente el PRO tiene una propuesta; un objetivo y una estrategia para alcanzarlo. Dar la impresión de que improvisan, y que se “equivocan” es parte de la misma. El PRO perpetra la política del Cambio, respecto de los 12 años anteriores, busca con denuedo el descenso social de la masa asalariada, porque con eso, con una mano de obra barata, ingresarán capitales (que nunca serán para la producción), para favorecer los negocios de la burguesía (IN) nacional, y vuelve al orden que estableció el diseño de país más exitoso para las oligarquías locales.

Digresión, que no por repetida deja de ser necesaria. Muchos identifican a este partido como de “derecha”, lo que se ha convertido en un eufemismo trivial. Propuesta Republicana es concretamente, un partido antinacional. Las categorías izquierda y derecha, subsisten eventualmente con cierta pertinencia en el ámbito de la cultura, y en ciertos aspectos de la política, pero en economía, al menos en lo que se da en llamar “occidente” –un mote que tiene la extensión de los dominios del imperio anglo/yanqui– sirven más para disparar encendidos debates en cafés o en ciertos pintorescos claustros universitarios, que para llegar al fondo de la cuestión. Una derecha no antinacional, brega (bregaría) por los intereses autóctonos, y trata (trataría) en su lógica, de imponerse por el poder del capital sobre los demás, incluidos por supuesto, los trabajadores. (Tal el comportamiento de la burguesía en la llamada “década ganada”. Es rol del estado regular y nivelar la puja de intereses para que todos los sectores puedan alcanzar un desarrollo conjunto y lo más armónico posible. Como contracara los trabajadores organizados, han resistido históricamente diversos embates en nuestro país, debido precisamente, a su organización. La misma que comprendió, adhirió y fue potenciada por la doctrina “tercerista” del peronismo).
En cambio esta “propuesta”, que lejos de ser novedosa es “tradicional” entre nosotros, entiende el país como un vagón de cola en el “concierto” de las naciones occidentales, cuya única posibilidad y razón de existencia no es la autonomía sino la dependencia de los países centrales, en “pro” de gozar de las mieles o las sobras del progreso y no sumirse en el bárbaro atraso. Quieren acceder a todo avance tecnológico extranjero a como dé lugar. Ya no sé si decir “aunque implique” o “porque implica” renunciar a la soberanía y al desarrollo propio, porque entienden sus vidas y la vida del país, en el rol que pergeñaron a partir de la división internacional del trabajo, como “granero” del mundo, sus dignos antepasados de la llamada generación del ’80, y eso les permite seguir “capataceando la estancia”

Entonces el cambio de “Cambiemos”, lo que propone básicamente el PRO es –para la gran mayoría de los argentinos y argentinas– sólo negativo. Ergo “pro” ya no significa a favor, ahora quiere decir “en contra de”.
Podría enumerar esos cambios, pero la lista ya es abrumadora. Basten algunos ejemplos: la eliminación de las retenciones para los sectores más concentrados de nuestra economía; la suba indiscriminada de tarifas en los servicios públicos para todos y todas; la mega-devaluación, la apertura indiscriminada de importaciones, la precarización del trabajo, la pauperización de los salarios, los despidos en masa que “no son una ola” etc. etc.
Por eso, y volviendo a la opción que planteamos en el título de la nota, no debe extrañar la modificación de los términos contractuales del programa (tanto para los créditos otorgados como para los que se sortean actualmente), la dilación indefinida en la entrega de las viviendas y el cinismo burlón con el que los funcionarios implicados de ANSES, y el Banco Hipotecario (des) tratan a los (hasta la fecha fatídica)  beneficiarios del ProCreAr, actualmente: los damnificados. La única parte que ha cumplido con el contrato vigente.
En fin, una especie más de las tantas jorobadas por este equipo de PROfesionales y PROpositivos. Sin ninguna sombra de duda: el mejor de los últimos 250 años.

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